Partido Revolucionario Dominicano

 

ENCUENTRO REGIONAL MIGUEL CON LA CULTURA

Nota de Prensa
 
El artista Pastor de Moya intervino en el acto.

El sábado 9 de febrero del presente año, en los salones de la prestigiosa Sociedad Cultural Alianza Cibaeña de Santiago de los Caballeros, tuvo lugar el Encuentro Regional Miguel con la Cultura, organizado por la Comisión Nacional de Cultura. 

Dicho evento representa el punto de partida de de una serie de actos políticos y cívicos, tendientes a reclamar una mejor política cultural de parte del Estado dominicano en un próximo gobierno encabezado por el Ing.  Miguel Vargas Maldonado.  En tal sentido, las diferentes ponencias expresadas en la actividad giraron en torno a la descentralización de la gestión cultural en la República Dominicana.

El acto se inició con la presentación de la estructura organizativa del Proyecto Miguel con la Cultura en la Región Norte del país, particularmente en la Provincia de Santiago.  Esta parte estuvo a cargo de la Lic.  Sarah Espinal, Directora Ejecutiva del Comando de las Regiones, quien detalló el perfil de los diversos dirigentes del ámbito cultural que encabezan el mencionado proyecto en las principales provincias del Cibao.

A seguidas, el destacado poeta y narrador Pastor de Moya, Coordinador General de las Regiones, dio lectura a la Declaración de Santiago, un importante documento donde se resaltan los desaciertos de la Política Cultural del actual gobierno del Dr.  Leonel Fernández y se reivindica el derecho de los trabajadores de la cultura de la República Dominicana a contar con una mejor suerte y con mayor apoyo, a partir de la cual se dignifique tanto la obra como la vida de los mismos. 

De igual manera, el citado documento, que mereció calurosos aplausos, plantea una serie de propuestas para mejorar la desastrosa situación en la que se encuentran inmersas las principales instituciones del aparato cultural dominicano; una situación que repercute, a su vez, en el desempeño de miles de artistas, escritores y gestores culturales que han sido desplazados por la tendencia centralizante y exclusionista del actual gobierno.

Luego de la Declaración de Santiago, el reconocido intelectual Carlos Fernández Rocha pronunció una enjundiosa conferencia sobre La Descentralización como eje de una política cultural, en la cual se pone de manifiesto la nefasta influencia del autoritarismo y el centralismo en la ejecución de políticas culturales de la República Dominicana.

Al final del acto, el destacado escritor y político, Dr. Tony Raful, Director General de la Comisión Nacional de Cultura pronunció una Conferencia Magistral sobre Nuevas Estrategias para una política cultural más participativa, en la cual señaló, entre muchos temas, las grandes debilidades estructurales que se presentan, de manera tradicional, en las políticas culturales de la nación dominicana, debido a la falta de recursos en las instituciones culturales y la inexistencia de una valoración integral del sector cultural de parte del Estado. 

A tal respecto, Raful se comprometió a que, en un futuro gobierno de Vargas Maldonado, la cultura sería valorada no sólo desde un enfoque político, sino desde su carácter de elemento esencial de las sociedades humanas.

El desarrollo del acto estuvo matizado por la participación de agrupaciones musicales, teatrales y folclóricas y contó con una desbordante asistencia de la comunidad cultural del Cibao y con una delegación altamente representativa de la ciudad capital.

 

DECLARACIÓN DE SANTIAGO

   Metástasis de la Gestión Cultural de Leonel Fernández  2004-2008

¡Oye tú, Cultura!  ¿Dónde están tus libros, tus grados académicos o tu tesis a favor de nuestro patrimonio?  ¿Sabías tú que la cultura no se pega, ni se compra, ni se vende en las solapitas de un libro?  La auténtica cultura debe ser aquella que funda y tipifica la nacionalidad de un pueblo, mediante el reconocimiento y protección de sus mejores artistas y tradiciones.  Mas, esta nunca debe cimentarse en la farándula, el simulacro y la mentira.  La cultura no es estarse maquillando el rostro. 

DE LO QUE SE TRATA es que, en los dos períodos de gobierno de Leonel Fernández, el desarrollo institucional del proceso cultural dominicano ha sufrido una involución degenerativa sin precedentes.  Ambas etapas (1996-2000 y 2004-2008) se han caracterizado por una progresiva política de exclusión, anulación y desamparo contra los principales actores de las artes y la cultura dominicana.

En ninguno de sus gobiernos ha existido un minúsculo plan de ayuda para la clase artística y cultural de la nación.  Todo esto en franca violación a la Constitución de la República y a las leyes especiales que regulan esta materia, las cuales obligan a nuestros gobernantes a proteger, valorar y difundir la obra de nuestro patrimonio, tanto tangible como intangible.

En este contexto, opina el académico y escritor Miguel Ángel Fornerín [1] lo siguiente:

“Y eche el lector una mirada a los últimos cuatro años de gestión cultural.  Pregúntese ¿Qué se ha hecho por la cultura?  ¿Qué se hace para que los dominicanos puedan encontrar el saber y, con él, transformar su propia realidad?  Más bien se ha impuesto la cultura del relumbrón.  El Secretario es un publicista; sabe muy bien vender una imagen.  Todo se hace con un aparataje publicitario, pero los signos están vacíos.  La única actividad que congrega a los dominicanos es la Feria del Libro.  Un gasto lujoso es que el simulacro va por encima de la misma finalidad de promocionar el libro y la lectura.  Los programas aparecen bien confeccionados, pero no hay gente en los coloquios.  Y ¿por qué?  Porque el dominicano vive de la apariencia y lo que existe es la cultura de lo aparente.  Donde hay que poner un trabajo intelectual, se pone una fraseología demagógica.  La imagen y la retórica van por encima de la autenticidad.

El año pasado terminó el “Año del Libro y la Lectura” Pregúntese el lector ¿Qué esfuerzos se hacen para convertir a los jóvenes en lectores y pensadores que puedan forjar una criticidad que nos permita salir de la situación actual?  Es que este propósito no se puede lograr bajo la coaptación y el silencio.  Mientras el dinero del erario se gasta en viajes y relumbrones, las escuelas no tienen bibliotecas ni están disponibles las colecciones de la Biblioteca Nacional para los investigadores.  Pero los afortunados de la Secretaría de Cultura tienen cargos y sueldos que les permiten viajar y fabular sobre la grandeza de su gestión.  Ahí, acaparados en su silencio están los intelectuales captados por el Estado y llevados a la lógica del Palacio por el Secretario (...).”

Continuando con esta radiografía del dolor de la cultura dominicana, sería bueno seguir analizando las tristes consideraciones de especialistas, artistas y gestores en las diferentes áreas.  Veamos la desastrosa realidad de las artes visuales:

“La bienal, aparte de los desaciertos denunciados con responsabilidad por el presidente del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP), nos trajo otro desaguisado de gran envergadura que fue el discurso del Secretario de Estado de Cultura, en el que pone en evidencia la improvisación y la ausencia de una coherente política cultural que pueda enrumbar al arte de Santo Domingo por mejor camino.” (...)

“¡Dejémonos de bla..., bla..., bla...!  Que es necesario emprender una política cultural que no sea de botiquín; que, entre otras cosas, le garantice al artista una vida digna, que le permita acceder al mercado internacional por sí mismo, valorar su obra en el tiempo, un plan de retiro, seguridad social para él y sus dependientes; un método justo para la evaluación de sus trabajos y la compra de obras de arte por parte del Estado, para sus museos o dependencias, transparente y mediante concursos públicos para que el arte que se adquiera no sea porque pertenezca al partido de gobierno, tráfico de influencias, componendas o, simplemente, de gustos de funcionarios de turno.”

“Por cierto:  ¿sabe usted quien, con quien y bajo cuáles condiciones se están negociando las obras de arte que se colocarán en el Metro de Santo Domingo?” [2]

No es bueno que olvidemos nuestra historia.  Recordemos que las iniciales ejecutorias de esta última gestión del Presidente pseudointelectual Dr. Leonel Fernández (2004-2008) fueron diseñadas con el único propósito de que el oportunismo, enquistado en sus entrañas, atropellara, de manera nunca vista, ni siquiera en La Era de Trujillo, a nuestros verdaderos intelectuales y escritores.  Es por ello que la primera iniciativa que ejecutaron las actuales autoridades de esta gestión consistió en cerrar la Casa del Escritor Dominicano, la División Nacional de Literatura y la Casa de la Cultura de Santiago. 

En un documento firmado en octubre de 2004, a propósito del cierre de la Casa del Escritor Dominicano, los escritores Diógenes Céspedes, Manuel Núñez, Cándido Gerón, Víctor Villegas, y Andrés L. Mateo [3], expresaron lo siguiente:

“Con esta conducta, el Lic.  Lantigua ha desvestido un santo para vestir a otro, lo cual es revelador de una ausencia de firmeza de carácter al hacernos creer que fueron los alemanes quienes decidieron la elección de nuestro local”

“Los representantes de los escritores dominicanos aseguran en su misiva que “la directiva y asamblea de la Casa del Escritor Dominicano han decidido entregarle, bajo protesta formal por este atropello, dicho local al Secretario Lantigua y recordarle que con la misma vara que nos han medido, con esa misma vara será medido y que la Casa del Escritor no termina cada cuatrienio  electoral y que, con o sin local, seguirá desarrollando, provisionalmente las actividades culturales que ya habían planificado para el año 2004-2005”

Como hemos de notar, el panorama de la cultura nacional ha sido sumamente desalentador en estos cuatro años de gestión de Leonel Fernández y, más aún, en las regiones Sur, Este, Norte y Fronteriza, donde la situación se convierte, cada día más, en patética, desidiosa y preocupante.  Contribuyendo así este gobierno al incumplimiento de la Ley 41-00, de manera específica en el Capítulo IV (completo), que trata sobre “Los Órganos descentralizados” en sus artículos 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33 y 34, respectivamente.

Y aquí, en Este lado del país llamado el Norte, donde la desprotección de los artistas es cada día mas asqueante y gélida, sólo podemos decir que han realizado dos o tres actividades, desplegadas con gran cobertura en los medios publicitarios, afirmando, nueva vez, su empobrecida visión de que la Secretaría de Cultura fue sólo creada para realizar eventos especiales.

En la provincia Espaillat, la tierra de Aída Cartagena Portalatín, sólo han visto el Secretario de Cultura, inaugurando unos conciertos de “sociedad”, donde se despliega un gran espectáculo de fuegos artificiales.  Lo que ellos no saben es que con lo que cuesta un solo petardo de estos podría habérsele comprado (y no se le compró) una inyección o un calmante al Poeta Dionisio López Cabral, “El Poeta de Santiago”, para que éste mitigara, antes de morir, su doble dolor. 

Cada vez que estas autoridades se fascinan en su ilusionismo, pavoneándose cuando estalla una metralla en la ciudad de Moca, en todo el país le suenan las tripas a un artista hambriento y entristecido.

¿Y en La Vega?  La otrora ciudad culta.  ¿Y en Bonao?  ¿Y en Jarabacoa?  ¿Y en Constanza?  ¿Y en Macorís del Jaya?  ¿Y en Valverde?  Y ni hablar de la zona fronteriza.

El caso de Santiago es aún más lamentable.  Esta ciudad, que siempre jugó un papel tan protagónico en la cultura dominicana y del Caribe, hoy parece un cementerio de difuntos, confundidos y confusos, que, presurosos en su incapacidad, llaman por teléfono a cualquier decorador (ya que no pueden establecer la diferencia entre un restaurador y un componedor de manteles), y así se olvidan de los auténticos artistas para sólo maquillar a nuestros héroes.

Las principales actividades del Gran Teatro Regional del Cibao han sido, en estos cuatro años, las ferias de autos y chatarras, ferias de comestibles y la más relumbrante:  la inauguración de un acondicionador de aire, donado, por demás, por un Despacho que nada tiene que ver con la Cultura.  Y ni hablar de las otras instituciones.  Al Centro de la Cultura lo han convertido en Casa del apocado y al Palacio Consistorial en guaridas de nominales.

Ni los nuevos creadores de imágenes ni ninguna autoridad, por legítima que sea, tiene derecho a usufructuar los recursos de los contribuyentes para destinarlos a una razón contraria a la que la Ley manda.  Entendemos que el agonizante proceso cultural necesita una urgente reivindicación de su política oficial.  Las dominicanas y dominicanos y, especialmente, el sector cultural, merecemos una mejor suerte.

Es por ello que, los que más abajo firmamos, exigimos al Señor Presidente de la República lo siguiente:

ÚNICO:  Que cumpla el artículo 8, inciso 16, párrafo Segundo, de la Constitución de la República y, de manera específica, la Ley 41-00, que crea la Secretaría de Estado de Cultura.

VISTO el desastroso panorama de la cultura actual, nos permitimos recomendar las siguientes propuestas a realizar en el gobierno del Ing. Miguel Vargas Maldonado (2008-2012).

 

PROPUESTAS:

La Creación del Sistema Nacional de Creadores.

La creación de la Escuela Nacional de Formación y Capacitación de los Trabajadores de la Cultura.

La creación del Sistema Nacional de Centros de la Cultura.

La creación de la Dirección Nacional de Literatura.

La creación de la Casa Nacional del Escritor.

La creación del Fondo Especial del Libro y la Lectura.

La creación de un Plan Nacional de Viviendas (con el propósito de mejorar la dignidad y la vida de los artistas).

La Creación del Centro Nacional de Experimentación de las Artes.

La creación de un Plan de Desarrollo Progresivo de Museos.

La Creación del Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña.

La Creación de un plan sostenido y sustentable de desarrollo de las industrias culturales.

La creación del Plan de desarrollo sobre turismo cultural.

Por tales razones, y para que así quede registrado, convocados por el Proyecto Miguel Con la Cultura, hoy día sábado 9 de febrero de 2008, en los salones de la prestigiosa Sociedad Cultural Alianza Cibaeña, firmamos:

Nombre:  Tony Raful

Área:  Escritor y Director General de la Comisión Nacional de Cultura.

Ciudad:  Santo Domingo.

 

Nombre:  Giovanny Cruz.

Área:  Teatro Director Adjunto Comisión Nacional de Cultura.

Ciudad:  Santo Domingo.

 

Nombre:  Pastor De Moya.

Área:  Literatura y Coordinador General de las Regional

Ciudad:  Santo Domingo.

 


 

Nombre:  Ing. Luis O. Díaz.

Área:  Editor.

Ciudad:  Santo Domingo.

 

Nombre:  Octavio Paniagua.

Área:  Artes Visuales.

Ciudad:  Santo Domingo.

 

Nombre:  Dr.  Esmeldy Belliard.

Área:  Gestora.

Ciudad:  Santo Domingo.

 

Nombre:  Julio Paulino.

Área:  Música.

Ciudad:  Santo Domingo.

 

Nombre:  Teódulo A. Mercedes.

Área:  Gestor.

Ciudad:  Santo Domingo.

 

Nombre:  Brigitte Rua

Área:  Artes Visuales.

Ciudad:  Santo Domingo.

 

Nombre:  Sally Rodríguez.

Área:  Literatura.

Ciudad:  Moca.

 

Nombre:  Ulises Rodríguez.

Área:  Gestor y Legislador.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Ernesto Rodríguez.

Área:  Artes Visuales.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Puro Tejada

Área:  Literatura.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Edgar Hernán Espinal.

Área:  Patrimonio

Ciudad:  Santiago.

Nombre:  Leo Flores.

Área:  Música.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Robinson Aybar.

Área:  Teatro.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Joe Santos.

Área:  Literatura

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  René Rodríguez.

Área:  Artes Culinarias.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Diznarda De la Cruz.

Área:  Comunicaciones.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Altagracia Pérez.

Área:  Literatura

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Rodolfo Manzan.

Área:  Música.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Esteban Rodríguez.

Área:  Literatura.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Augusto Bueno.

Área:  Literatura.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Manuel Pichardo.

Área:  Teatro.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Aurelio Polanco.

Área:  Literatura.

Ciudad:  Santiago.

Nombre:  Domingo Ureña.

Área:  Música

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Joel Fermín.

Área:  Artes Visuales.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Sarah Espinal

Área:  Gestora.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Adalgisa Germoso.

Área:  Gestora

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Viviana Ureña.

Área:  Gestora.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Rafael Cuello.

Área:  Gestor.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Argentina Inoa.

Área:  Gestora.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Ramón Mateo

Área:  Folclore.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Edwin Martínez.

Área:  Artes Visuales

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Edward José Santos.

Área:  Artesanía.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Sergio Minier

Área:  Gestor.

Ciudad:  Santiago.

Nombre:  Carlos Otero.

Área:  Gestor.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Maylenis Pérez.

Área:  Gestora

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Héctor Nicolás Núñez.

Área:  Gestor.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Juan José Camejo.

Área:  Gestor.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Arisleydy Jiménez.

Área:  Música.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Omar Hernández

Área:  Artes Visuales.

Ciudad:  Santiago.

 

Nombre:  Miguel García.

Área:  Gestor.

Ciudad:  Villa González.

 

Nombre:  Randolfo A. Jiménez.

Área:  Literatura.

Ciudad:  Valverde.

 

Nombre:  Enmanuel Rodríguez.

Área:  Literatura.

Ciudad:  Valverde.

 

Nombre:  Carlos Regalado.

Área:  Artes Visuales.

Ciudad:  La Vega.

 

Nombre:  Diómedes Fernández.

Área:  Artes Visuales.

Ciudad:  La Vega.

 

Nombre:  Carlos Francisco Marte.

Área:  Artes Visuales.

Ciudad:  La Vega.

 

Nombre:  Florencio Silia.

Área:  Literatura.

Ciudad:  La Vega.

 

Nombre:  Luis Martín Paulino.

Área:  Literatura.

Ciudad:  San Francisco de Macorís.

 

Nombre:  Luis Mena.

Área:  Literatura.

Ciudad:  San Francisco de Macorís.

 

Nombre:  Jhonny Lluberes

Área:  Folclore.

Ciudad:  Puerto Plata.

 

Otros (...)


 

[1] Las opiniones de Fornerín están expuestas en el Vínculo Web:  www.mediaisla.com.

[2] Bla..., Bla..., Bla...  ¡Improvisación no más!  Editorial del periódico Mirada al Arte de fecha septiembre 2007, año 2 (24):  2.

[3] Escritores criollos piden a Cultura su Casa.  Listín Diario, 15 de octubre de 2004, año CXVI, núm. 31,373.

 

 

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