|
CONSEJOS
PARA CONSUMIR CON INTELIGENCIA
8
de octubre del 2007
No cabe duda de que uno
de los grandes problemas que afectan nuestra economía familiar,
tiene que ver con la forma como gastamos nuestro dinero.
Muchas personas tienden
a hacerlo de manera desordenada; algunas lo derrochan sin
control cuando encuentran grandes ofertas, creyendo que están
ahorrando; otras simplemente se basan en antojos y lo van
gastando poco a poco.
Nuestra sociedad, por su
propia naturaleza, es altamente consumista. Está inmersa en una
economía de mercado, en donde las empresas no pueden sobrevivir
si no son capaces de vender su producto.
Esto ha provocado un
desarrollo acelerado de los métodos publicitarios, que toman
estudios mercadológicos, psicológicos y sociológicos para
promover una gran variedad de productos, servicios y
personalidades políticas, lo que provoca que el gran público los
desee, los acepte y los compre, aunque en muchas ocasiones no
los necesite.
Por ello, hoy más que
nunca, debemos tratar de convertirnos en consumidores
inteligentes.
Comprar de la mejor
manera posible para que podamos tener más y mejores cosas hoy, y
alcanzar nuestros objetivos futuros, de acuerdo con nuestro
nivel de ingresos.
Para convertirse en un
consumidor inteligente, contrario a lo que muchos piensan, no se
requiere de mucho tiempo ni esfuerzo.
No se necesita, por
ejemplo, salir a comparar precios a 20 lugares diferentes ni
recorrer grandes distancias para poder lograr la mejor oferta.
Por el contrario, se
requiere aprovechar las herramientas que tenemos a nuestro
alcance y seguir los siguientes consejos: 1Llevar un registro de
todas nuestras transacciones, para identificar nuestros hábitos
de consumo.
Esto puede hacerse
utilizando un lápiz y un cuaderno, aunque si tenemos acceso a
una computadora, nos será mucho más útil un software de Finanzas
Personales, que nos permitirá ver más claramente cómo y en qué
gastamos.
Para lograr esto,
obviamente, requerimos clasificar nuestras compras de acuerdo
con su destino.
Esto es, asignar
categorías como pueden ser: comida, restaurantes, ropa, renta,
entretenimiento, educación, eventos culturales, salud, etcétera.
De esta forma, podremos
tener una fotografía completa, lo que nos servirá de base para
la elaboración de un presupuesto que sea acorde tanto a nuestros
hábitos de consumo, como a nuestros ingresos.
2Tener siempre presentes
nuestros objetivos de corto, mediano y largo plazo, y elaborar
un presupuesto personal o familiar.
Aunque muchas personas
piensan que esto no funciona, ya que siempre terminan gastando
más y ahorrando menos de lo planeado, la realidad puede ser muy
distinta.
Se debe separar, desde
el inicio del mes, el dinero destinado al cumplimiento de
nuestros distintos objetivos, así como el de nuestros gastos
fijos; únicamente el restante será el que destinaremos al gasto
cotidiano.
Para que funcione
nuestro presupuesto, debemos tomar en cuenta los hábitos de
consumo que determinamos con la aplicación del primer consejo
que planteamos en esta colaboración.
Es crucial que lo que
asignemos a las diferentes categorías, sea consistente con la
forma como gastamos.
Si no utilizamos nuestra
propia experiencia, terminaremos elaborando un presupuesto que
no tendrá nada que ver con nuestro estilo de vida.
Es importante, además,
recordar que existen gastos que se hacen con una periodicidad
distinta.
Por ejemplo, el
mantenimiento del automóvil suele realizarse sólo un par de
veces al año; la renta se paga de forma mensual, mientras que
los gastos en comida se deben planificar semanalmente.
Si no tomamos en cuenta
el flujo de efectivo, difícilmente podremos lograr que nuestro
presupuesto funcione correctamente.
Fuente: elporvenir.com
|