REPORTAJES
ESPECIALES
EL TRABAJO:
FUENTE DE PROGRESO
  
  
El trabajo dignifica al hombre. Hoy cuando las diferentes
sociedades enfrentan crisis económicas es cuando más necesario
se hace el tomar iniciativas de creación de fuentes de empleo.
El trabajo de hoy requiere conocimientos, actitudes, aptitudes y
competitividad.
Por: Joselyn
Martínez
Jueves 1ro. de Mayo
de 2008
Una de las formas establecidas por Dios
para resolver los problemas de la humanidad es el trabajo. El
trabajo, todo trabajo, engrandece la dignidad del hombre y de la
mujer.
IMPOSICIÓN DIVINA
“El que no trabaje que tampoco coma”, dice
el apóstol San Pablo (2 Tes. 10)
Dios al crear el mundo le otorgó al hombre
y a la mujer el poder de dominar y administrar todo lo creado.
Sin embargo, muchos han entendido siéntate, no te muevas, no
muevas un dedo, que cuanto pidas se te concederá, quizás
desperdiciando un gran potencial de talento y conocimiento,
favorable al bienestar y crecimiento de la humanidad.
Todos
podemos aportar algo para contribuir a la mejoría de la social,
sin importar la tarea que realicemos, el personal encargado de
recoger la basura no es menos que un ejecutivo que va todos los
días de saco y corbata a una oficina ya que ambos ejecutan una
labor útil a la sociedad.
“Siervo fiel y prudente, porque fuiste fiel
en lo poco te pondré al frente de lo mucho” (Lucas 19: 17).
No
importa que tan pequeño sea el granito de arena que aportemos, o
más bien el trabajo que realicemos para un mayor crecimiento
personal, comunitario y social, lo que si importa es que lo
hagamos. Dios no hizo el mundo para holgazanes, haraganes, vagos
o para el que todo lo quiere y nada hace para conseguirlo y
adquirirlo.
“Que se fatigue trabajando con sus manos en
algo útil y tenga algo que compartir con los necesitados” (Ef.
4:28)
Dios
puso toda su creación bajo los pies del hombre para que el mismo
la perfeccionara por medio de su inteligencia, los recursos de
la técnica de la ciencia y no para que se sentara a contemplar
su belleza la cual es inmensa y digna de apreciar. Pero de qué
nos sirve si no somos capaces de producir cambios a través de
nuestro constante esfuerzo para transformarla de tal forma que
crezcamos como personas que buscan formar una mejor humanidad.
Duarte decía: “No he dejado ni dejaré de
trabajar a favor de nuestra santa causa, haciendo por ella, como
siempre, más de lo que puedo.
Debemos ser seguidores de Duarte, trabajar
para alcanzar nuestras metas, hasta dar más de lo que se nos
exige, pues como se sabe, el fruto y la cosecha viene detrás del
largo trabajo que realizamos.
DIGNIDAD
No
hay tarea humana que no lleve el sello de la dignidad personal
(ama de casa, chofer, presidente, doctor, carbonero, ejecutivo,
comunicador, barrendero…) no importa la labor que desarrollemos
en la sociedad, lo humilde que resulte o los pocos ingresos que
esta genere, realicémoslas con amor, pues nada es pequeño ante
los ojos de Dios.
Es tiempo de que aprendamos a valorar
cuanto tenemos y poseemos y qué mejor forma que trabajando por
una mejor nación, por un mejor país y por mejores oportunidades
de supervivencia.
Que la haraganería, la holgazanería y la
dejadez no sean obstáculos que limiten nuestros conocimientos y
ganas de seguir hacia delante: seamos fuente de progreso, de
productividad, de competitividad y desarrollo a través de
nuestro trabajo.

Que el transcurrir de los días no pase por
nosotros recostados, sino que cada día que pase por duro que sea
lo enfrentemos con valor y con ganas de seguir aportando un
poquito o talvez un vasto talento que por ende nos hará seres
útiles a nuestra sociedad.
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