REPORTAJES ESPECIALES

OBJETIVIDAD, EXACTITUD Y VERACIDAD DE LOS PERIODISTAS

 
Por: Joselyn Martínez Marte
Miércoles 02 de Abril de 2008

Se conoce como la verdad objetiva el ideal supremo del buen informador esto así porque inmediatamente se produce distorsión, engaño, mentira o manipulación de la información, el comunicador pierde el derecho a informar.

Text Box: Nuria Piera

La verdad, se refiere a la relación de adecuación de las facultades cognoscitivas, es decir, nuestros conocimientos y la realidad. En este sentido la verdad puede ser sensible e intelectual.

La una se distingue de la otra porque la primera da como resultado la veracidad y la segunda la objetividad.

La veracidad equivale a decir primariamente lo que sabemos sin que necesariamente coincidan con lo exacto a lo objetivo mientras que la objetividad significa hablar de las cosas como son en si en su propio contexto, sin manipular o distorsionar ningunas de sus circunstancias.

Esto requiere decir que existe objetividad en la medida en que un comunicador o periodista exprese la pura verdad en su esencia sin concepción del mensaje. En ese sentido resulta ético o no informar dependiendo de su uso.

La verdad objetiva es aquella que dice de una información, es decir, el reflejo de la realidad que el informador o periodista averigua para ser difundida fielmente hacia el pueblo auxiliándose de los Mass Media. Esta verdad sin embargo puede verse afectada en el campo laboral de la comunicación de acuerdo a los interés de los medios aunque el periodista quiera mantener su ética en honor a la verdad muchas veces no puede emitirla. Aun así el periodista puede salvar su honestidad moral con el solo hecho de ser veraz, contando las cosas en la medida en que la conoce y los medios que igualmente pueden aminorar sus faltas con el uso de la rectificación como lo establecen los Códigos y las Leyes (6132).

La Etica Periodística

Para los periodistas no hay nada más importante que la ética. Un periodista tiene una sola cosa verdaderamente valiosa: su credibilidad. Un periodista que pone en peligro esa credibilidad, a la larga no le es útil ni a la sociedad ni a su profesión.

La credibilidad se construye sobre cosas. De ellas, una de las más importantes es la percepción. Si las personas perciben que hemos perdido la credibilidad, de hecho la hemos perdido.

Siempre nos excusamos cuando violamos aquello parámetros establecidos por periodistas que a través de décadas han aprendido a golpes cual debe ser nuestro papel en la sociedad. Es preciso que nos demos cuenta de que lo mismo ponemos nuestra credibilidad en peligro cuando cometemos cualquier tipo de violación ética, ya sea pequeña o grande.

Un reportero que recibe dinero de un candidato o de un partido es inservible que la sociedad, y, por tanto, para si mismo y para su medio de prensa.

El reportero que acepta gratuitamente en un viaje de campaña de un candidato, también esta arriesgando innecesariamente su credibilidad. Y lo mismo ocurre con el reportero que acepta una comida gratis de un candidato, de un partido, o de un funcionario del gobierno.

Cada periódico, revista o noticiero que se considere a si mismo como profesional; cada organización que verdaderamente este interesada en el bienestar del país en cualquier campaña, debe preparar un código de ética para todos sus reporteros y editores. Este código debe ser de cumplimiento obligatorio, especialmente para aquellos responsabilizados en realizar la cobertura de las elecciones. Un reportero que viole esos patrones de conducta debe enfrentar castigos severos, incluso, la pérdida de su empleo.

Ya existen muchos códigos de ética, por lo que no es necesario inventar uno nuevo. Solo se necesita adaptarlo a sus circunstancias particulares. Y los reporteros deben tomar parte de la discusión.

"La cuerda floja" justo porque creo que los periodistas siempre estamos caminando por una cuerda floja.

Cualquier discusión sobre ética periodística nos lleva a conversar sobre la responsabilidad de los medios de prensa ante la sociedad. Esa responsabilidad es algo que la prensa en cada país debe determinar por sí misma.

 

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