REPORTAJES
ESPECIALES
SEMANA SANTA: Una Semana en
Reflexión con Jesús
Por: Joselyn
Martínez
Martes 18 de Marzo
de 2008

La Semana Santa, es la temporada litúrgica
más intensa de todo el año. Es la semana en que los católicos
conmemoran la muerte y resurrección del salvador “Nuestro Señor
Jesucristo”. Para vivir la Semana Mayor, debemos dedicarle a
Dios el primer lugar participando en todas las riquezas de las
celebraciones propias de este tiempo. Celebraciones que los
pelígrense católicos llevan a cabo todos los años.
El Domingo de Ramos:
Se
celebra la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo
el pueblo lo alabó y lo coronó como rey con cantos y palmas. Hoy
día es tradición llevar ramos de palmas a la Iglesia para que el
sacerdote los bendiga.
Jueves Santo:
Es el día que se recuerda la última cena de
Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un
ejemplo de servicialidad. En la última cena, Jesús quedó con
nosotros en el pan y vino nos dejó su cuerpo y sangre e
instituyó la eucaristía y el sacerdocio.
Viernes Santo:

Es el día que recordamos la pasión de
nuestro Señor: su prisión, los interrogatorios de Herodes y
Pilatos; la flagelación, la coronación de espinas y la
crucifixión. Este día es conmemorado con un Vía crucis solemne y
con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.
Sábado Santo:
 
Se recuerda el día que Jesús pasó entre “La
Muerte y La Resurrección”. Este día las iglesias católicas
cubren las imágenes y los sagrarios que están abiertos y por la
noche lleva a cabo una Vigilia Pascual para festejar la
resurrección de Jesús. En esta celebración se acostumbra a
bendecir el agua y encender las velas en señal de resurrección
de Cristo, la gran fiesta de los creyentes católicos.
Domingo de Resurrección o Domingo de
Pascua:

Este es el día santo más importante y más
alegre para los católicos, ya que es el día que Jesús venció a
la muerte y nos dio la vida. Pascua es el paso de la muerte a la
vida.
Hoy día, la Semana Santa es considerada
para muchos “católicos”, como una ocasión de descanso y
diversión y no una festividad de conmemorar y recordar todos los
sacrificios que hizo Jesús por nosotros y nuestra salvación.
La Semana Santa, es tiempo de oración,
reflexión, ayuno y abstinencias para que nuestros pecados sean
perdonados. Si todos los días del año fueran “santos”, los seres
humanos fueran más humanos a la hora de hacerle un mal al
prójimo. Jesús fue ejemplo vivo de amor y entrega al prójimo,
supo perdonar los pecados sin importar la grandeza de éstos.
Que la Semana Santa no sea una ocasión
cualquiera, sino un tiempo para expulsar todos aquellos
sentimientos negativos que empañan nuestra felicidad: el odio,
el rencor y la envidia deben desaparecer de nuestra vida como
por arte de magia para así darle paso a una vida plena en Cristo
Jesús.
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