CONVOCATORIA A LA REFORMA CONSTITUCIONAL DOMINICANADe un tiempo a la fecha la Constitución ha sido tomada como marco paradigmático de una mega norma jurídica, los aires que soplan los entornos jurídicos, inducen y conducen a manejar ciertas tecnologías constitucionales para no convertirse en un fiambre jurídico, con la observación de que el Derecho es la única carrera donde el colega saca ventajas de los errores cometidos por sus pares. Ya ha pasado la constitución política de la Republica Dominicana de ser una normativa olvidada y maltratada por los actores políticos y los mismos encargados de administrar justicia, a ser una legislación obligada en el léxico de los abogados y carreras adyacentes, es usual escuchar en los labios de cualquier neófito abordar los temas constitucionales como un experto en la materia. En su obra Hacia un Nuevo Concepto de Constitución, el doctrinario Miguel A. Valera Montero, establece, “…a esta norma que llamamos constitución, podemos asignarle, a nuestro entender, los siguientes significados: 1.Una norma que organiza un régimen político determinado; 2.Una norma que a su vez define un conjunto general de normas jurídicas caracterizadas por su forma de creación y modificación; 3. Una norma que constituye a su vez una fuente directa de derecho; y 4.Una norma suprema de derechos y garantías.” Lamentablemente el legislador dominicano, en todas las modificaciones que le ha realizado a nuestra carta magna, se ha limitado, solamente al primer apartado, citado anteriormente, dicho en un buen dominicanismo realizar un traje constitucional a la medida de sus intereses o los de los que le apadrinan, rindiéndole de esta manera culto a la máxima jurídica que establece, “el interés es la medida de la acción.” Otro elemento a tener en cuenta lo constituye, que no solamente con la constitución, sino también todo nuestro ordenamiento jurídico ha carecido de un espíritu nacionalista, donde los legisladores, plasmen en la letra y el espíritu de nuestra constitución y demás leyes adjetivas, la idiosincrasia del pueblo Dominicano. Hemos importado una cantera de legislaciones extranjeras, que por su propia naturaleza tienen poca aplicación, en el ámbito jurídico nacional llegando a convertirse leyes completas en letras muertas, porque no tienen aplicación en el suelo Dominicano. Los habitantes de esta media isla aspiran y esperan que los legisladores en la eventual convocatoria de reforma constitucional, puedan romper con ese espíritu maligno, que se puede encontrar en la letra y el espíritu de todas las modificaciones constitucionales que nos hemos gastado y pasar a los otros niveles de los fines de la constitución citados precedentemente. Ojala los legisladores puedan casarse con la gloria e ingresar a la norma suprema dominicana, el plebiscito, el mandato revocatorio, la constituyente, entre otras corrientes del pensamiento que se siente en el ambiente de las corrientes del pensamiento neoliberal globalizado. Es el sentir del pueblo Dominicano que esta convocatoria no sea una travesura política mas de los actores de primera línea en la toma de decisiones de la tierra de Duarte, Mella, Sánchez y Luyeron; que todavía ve frustrado los sueños de los arquitectos de la sociedad dominicana, encabezados por Juan Pablo Duarte y Diez. *El autor es Juez miembro de la Cámara Civil y Comercial, de la Corte de Apelación, del Departamento Judicial de Santiago.- *El autor es Juez miembro de la Cámara Civil y Comercial, de la Corte de Apelación, del Departamento Judicial de Santiago.- |