Balada del EcoHace poco tiempo un buen dominicano dijo: "¡más de lo mismo!"A partir de ese momento una gran parte del pueblo repite esa frase en diferentes momentos y contextos. Pero, ¿qué nos quiso decir con esto ese noble dominicano? ¿Comunicarnos su desesperanza y frustración? ¿Su falta de fe, que el país está sumido desde hace mucho tiempo en una gran inercia? ¿O que los que llegaron al poder son iguales a los que se fueron? Quizás, pienso yo, nos quiso decir todo eso y algo más. Cada cuatro años elegimos nuevos corruptos, que llegan sin sombreros y salen bajo la sombrilla de la impunidad. Para pagar la deuda externa, con la que se hacen ricos los que la promueven y los que la prestan, hay que hacer una reforma impositiva, no fiscal, cada cuatro años. Así, los que trabajan deben pagar con su sudor a los que se las pasan entreteniéndonos con el juego de que avanzamos, que el desarrollo está cerca, que seremos competitivos y bla, bla, bla. Con el inicio de cada año escolar hay más niños y niñas fuera de las aulas, menos medicinas en los hospitales, menos fuentes de trabajo, menos democracia participativa, menos espacios para hacer deporte, arte, cultura, en fin, menos de todo aquello que hace mejor la vida del hombre. Pero hay más empleados en el Gobierno, más ayudantes del Presidente, más consejeros en las embajadas, más escritores y habladores, pagados por supuesto, cuyo oficio es distraernos desde los medios de des-información con los cuales estamos de acuerdo, que avanzamos y que, quien dice lo contrario, o es un mentiroso, es de un partido enemigo del Gobierno o es un loco. Ellos actúan bajo el principio de que a las gentes hay que hacerles creer que están bien, hay que crearles una sensación de felicidad, aunque sea ficticia, virtual. A los griegos los llevaban a las arenas del circo a mirar los gladiadores morir en fiera lucha, a nosotros nos llevan a las playas rescatadas a desovar nuestras frustraciones. También, cada cuatro años hay más elevados y más metros y cada vez menos centímetros de compasión por este pueblo que es digno de mejor suerte. La deuda social crece, gracias al crecimiento de la economía. ¡Ah! la economía crece porque lo dice el Banco Central, aunque usted no tenga un centavo para comprar un pedazo de pan, eso no tiene nada que ver con el progreso. Así es la paradoja de esta patria, así es el eco de este pueblo, cada cuatro años compramos mentiras a simuladores de diferentes bandos. Estamos como Sísifo, tratando de llenar un tanque que no tiene tapa en el fondo, o como Prometeo, agonizando siempre. |