ROMPAMOS LA INERCIA POLÍTICA, PONGAMOS LA NACIÓN EN MOVIMIENTO.

La inercia es la tendencia de los cuerpos a conservar su estado, aún cuando estén en movimiento.

El prolongado estado de inercia, al igual que la  homeostasis, produce parálisis social que  impide el avance, el desarrollo de la nación.

En la República Dominicana, en los últimos cuarenta años se ha vivido un proceso ininterrumpido de inercia política.

Ello explica en gran medida por que es recurrente en nuestro país, al final de cada gobierno, el problema de la educación, de la salud, de la corrupción, impunidad, el desorden institucional, incremento de la pobreza, etc.

Este inmovilismo, junto a la profunda crisis de ética y moral que tiene la clase política tradicional, ha generado una especie de frustración colectiva, un pesimismo y desconfianza en la posibilidad de cambiar el rumbo de la nación.

La corrupta y corruptora clase política, agrupada de manera principal en los tres partidos tradicionales, en contubernio con ciertos sectores de la oligarquía nacional, son los mayores responsables de la ruptura del tejido social, del estado de desaliento y desesperanza,  de crisis ética y moral que vive el glorioso pueblo dominicano.

Su visión clientelar, pragmática, rentista e individualista,  de la política los hace parte de los problemas que debemos resolver en el país.

Resulta inexplicable que con las altas tasas de crecimiento  en la producción de riquezas, este país no pudo enfrentar con éxitos el  brote de dengue de los meses pasados.

De igual forma, no han podido mitigar siquiera el problema de la energía eléctrica, el déficit de viviendas, de agua potable, de educación pública, de recreo o esparcimiento, de seguridad ciudadana, de contaminación ambiental, de empleo digno y productivo.

En fin, estos gobiernos que hemos tenido, lejos de solucionar o mitigar esos problemas, los han magnificado.

Ante este estado de cosas, es necesario salir al encuentro de la nación, dar la voz de alerta, convocar a los hombres y mujeres progresistas, honestos y con vocación de servicio, para  formar un huracán de voluntades que desplace  estos partidos de la conducción del estado.

Hoy, más que ayer, se hace necesario comprometernos con el pensamiento de Duarte y Luperón.

Solo desplazando a estos partidos del gobierno podremos empezar la tarea de salvar la nación.

¡Adelante! pongamos la nación en movimiento, salgamos al encuentro de los pueblos de América Latina que han despertado y desplazado del estado a los malos gobiernos de políticos corruptos que solo han pensado en ellos olvidándose del dolor y sufrimiento de los niños, de los ancianos y de los marginados. 

Políticos malos y gobiernos peores, que han propiciado las condiciones para la ruptura del tejido social.

Atrévete, súmate, intégrate, pongamos la nación en movimiento, formemos redes barriales, comunitarias, pasemos la voz.

EL AMANECER ESTA CERCA. 

EL OGRO POLITICO TRADICIONAL  ESTA DEBILITADO.

ES  POSIBLE Y NECESARIO CAMBIAR DE RUMBO, CONSTRUIR UN PAIS MEJOR

PONGAMOS LA NACION EN MOVIMIENTO.
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Compañero: le estimulamos a seguir adelante, yo también estoy pensando como tú y ya estoy haciendo contacto con el movimiento. Pongamos la nación en movimiento; he leído algunos de sus planteamientos y ya pronto estaremos trabajando juntos, ya he hecho algunos contacto con algunos dirigente de la zona