EL PRESIDENTE SIMULA HACER

En los últimos tiempos me he dedicado a identificar  la coherencia que tiene el discurso y la practica del ciudadano presidente de la Republica Dominicana.

He escuchado y leído, con mucha atención sus posturas y declaraciones en diferentes Forum internacionales y nacionales y, de algún modo,  he dado seguimiento a las ejecutoria de su política de gobierno.   He llegado a la conclusión de que en función de lo que el dice y lo que realmente hace, hay una gran distancia.

 El presidente, simula hacer lo que realmente no hace.  Entiendo que ante su evasiva para establecer los compromisos que se derivarían de su discurso, el presidente se refugia en la manipulación de las emociones del ciudadano a través de la comunicación. Ha logrado crear una imagen en la psiquis popular que lo conduce a creer en lo que el dice, no en lo que el hace.

 Hoy en el país hay un clima de confianza basado, únicamente, en la magia del manejo del discurso  y de la comunicación.   

El presidente le ha dicho al país y al mundo que solo la educación nos pondrá en el camino de la competitividad y el desarrollo, creo  El  Foro por la Excelencia de la educación.  No obstante, la construcción de un  metro es la prioridad nacional. 

Esta obra maneja más recursos que la Secretaria de Estado de Educación Arte y Cultura, que la Secretaria de Estado de Educación Superior y que la Secretaria de Estado de Salud Publica y Asistencia Social.

En Puerto  Plata por ejemplo, mientras el sistema educativo esta sensiblemente desarticulado, luego del sismo del ano 2003, el gobierno reconstruye playas y repavimenta malecón.   

Esto huele a simulación, declarar como prioridad una cosa e invertir el dinero en otra. 

El presidente dice estar preocupado por la solución de los principales problemas que afectan su desarrollo del país pero, ante la crisis energética, de déficit fiscal, de inseguridad ciudadana, el creciente desempleo, el inexplicable desabastecimiento de combustible, la insoportable impunidad, el presidente se destapa declarando a la  reforma a la Constitución como el tema de mas trascendencia e importancia para el país en esta coyuntura.    

Reconozco que el tema de la reforma a la constitución es importante pero, no tanto como ponerlo en primera fila.     Sacarle el cuerpo a los problemas, también es simular. 

Incluso, hay una desproporcionalidad entre el discurso que presento al país para hacer la reforma a la constitución y el método que escoge para hacer esa tarea.  

Nueva vez el fenómeno de la simulación y la manipulación de las emociones creando  expectativas muy superiores a los resultados que se esperan tener. 

La asamblea revisora,  dada la cultura presidencialista que permea toda la estructura de la sociedad y la coyuntura en la que se constituye, jamás podrá hacer las transformaciones conducentes a una verdadera refundación del país.    Las consultas que se harán no pasaran de ser consultas y nada más.

 Para muestra dos ejemplos, primero, el ciudadano presidente, que propone la consulta, no les da valor a las mismas. La obra del metro fue rechazada ampliamente por los ciudadanos y ciudadanas del país y el presidente la impuso por encima de todo el mundo.

 Segundo, en la comunidad de santiago, el pueblo rechazo el financiamiento del gobierno a la terminación de un centro de salud privado, el presidente tampoco  acogió el resultado de esta consulta.  

En un país donde el derecho de petición e iniciativa es facultad solo del poder ejecutivo, del poder judicial, del poder legislativo y los jueces electorales en materia electoral, la consulta tiende a tener un anticipado fracaso.   Pero, en todo esto hay un aspecto importante, muchos ciudadanos están empezando a percibir que el presidente dice, de manera elegante unas cosas que no se corresponden así con lo que luego se hace.    

Cuidado señor presidente, la simulación puede conducirle a una especie de callejón sin salida y, lo que es peor, sin posibilidad de despertar como el sueno de Borges.