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PUERTO TURÍSTICO
Y COMERCIAL DE
PUERTO PLATA: EL RETO
Por: Luis H. Canela
01 de Octubre de 2009
A propósito de la crisis
por la que atraviesa el turismo en Puerto Plata, el cierre de
hoteles y el despido de miles de trabajadores,
ayer se pronunció el
vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Hoteles y
Restaurantes (Asonahores), Arturo Villanueva, para él, según
explica la nota de Angela Rosso del diario Hoy, “en el caso de
Puerto Plata, la construcción del muelle pudiera ser una
solución inmediata para relanzar esa zona como un destino
de cruceros y en consecuencia conquistar otros mercados”.
También considera importante “que el sector privado y la
secretaría de Turismo evalúen el relanzamiento de cruceros y
hoteles, así como el mejoramiento de las vías de comunicación de
Puerto Plata con otros destinos.
La nota expresa que “a
diferencia de Villanueva, expertos en la materia creen que el
modelo que se ha utilizado para promocionar a Puerto plata está
desgastado, y que esa es la razón por la que las campañas e
inversiones en infraestructuras no ha dado
resultados. Por ello sugieren hacer un estudio profundo
sobre a qué segmento del mercado se le puede vender el producto
de Puerto Plata que, en comparación con otros
destinos, va en desventaja”.
Buscando información sobre
la misma situación, encontré un interesantísimo trabajo escrito
por el comunicador Edgar Lantigua, publicado en la revista AHORA
en su edición 1335, fechada
desde el 7 al 14 de enero del año 2004. Por su actualidad
parecería fue escrito ayer. El titulo: Puerto Plata quiere
recuperar las actividades turísticas.
A
continuación el artículo en cuestión:
Con el discurrir del tiempo parecería que el sueño
irrealizable, la quimera colectiva de los puertoplateños, es la
recuperación del puerto. En especial, el retorno de las
actividades turísticas, un reclamo de casi veinte años que no ha
sido atendido por ninguno de los gobiernos que durante ese
tiempo han regido los destinos del país.
El puerto de esta ciudad se encuentra ubicado en una bahía
natural, protegida por el imponente fuerte San Felipe y con una
vista impresionante de la montaña Isabel de Torres.
A principios del 1970 con la llegada del trasatlántico Boheme,
Puerto Plata dio inicio a una promisoria industria turística que
fue en ascenso hasta los primeros años de la década de los 80,
cuando fruto de la falta de atención, el descuido del entorno y
los conflictos y luchas de intereses entre algunos miembros de
asociaciones de guías, taxistas y dueños de guaguas provocó que
se retiraran los cruceros que para entonces llegaban.
En su punto máximo el puerto local llegó a tener hasta 8 barcos
a la semana, lo que generó una intensa actividad comercial que
hizo proliferar las tiendas de regalos (gift shops) hasta el
punto de que existían cientos de estos establecimientos, así
como restaurantes y centros de entretenimiento. Doña María
Jiménez, una de las pioneras en el servicio a los turistas de
barcos y propietaria de la agencia de viajes Cafemba, ha dicho
en diferentes escenarios que “hasta las trabajadoras sexuales se
beneficiaban” ampliamente del boom del turismo marítimo, en
vista de que éste tiene un mayor efecto multiplicador en la
ciudad porque el turista tiene un tiempo limitado y tiende a
comprar casi de una manera compulsiva pensando que no tendrá
otra oportunidad de obtener el artículo que se le ofrece.
Estudios conservadores establecen que en promedio un turista de
barco gasta entre 70 y 90 dólares por día, lo que da una idea
del impacto que tiene en la economía de las comunidades la
presencia de éstos, si se toma en cuenta que actualmente los
grandes trasatlánticos pueden albergar un promedio de 2,500 a 3
mil turistas, lo que implica que si de un crucero baja un total
de 2,500 personas entre turistas y tripulantes a la ciudad, esto
genera un gasto de al menos 200 mil dólares que se distribuye de
forma amplia entre gift Shops, taxistas, guías, choferes de
guaguas, restaurantes y otros sectores, sin contar los
suministros que pueda adquirir la embarcación en el puerto, como
combustibles, víveres y otros.
Se estima que decenas de buques turísticos pasan semanalmente
por el frente de nuestras costas, muchos de los cuales podrían
incluir a Puerto Plata si se cuenta con las condiciones
portuarias de lugar.
En noviembre del 2001 se realizó la conferencia empresarial y
comunitaria patrocinada por la Asociación Empresarial y
Comunitaria Pro Desarrollo de Puerto Plata, de la cual salió el
denominado plan de desarrollo de la provincia Puerto Plata, que
establece como la principal prioridad de esta región la
construcción del puerto.
El informe indica que es la obra más anhelada “y solicitada
desde hace 17 años por la ciudadanía”, y atribuye que el retiro
de los cruceros, en la década de los 80, tuvo que ver
exclusivamente con la falta de orden, seguridad e higiene y que
“hoy existe un nuevo factor y es que en los últimos años el
tamaño de los barcos cruceros ha aumentado considerablemente, lo
que hace imposible que los mismos puedan siquiera penetrar a la
bahía”.
También establece que se requiere una serie de obras como son la
construcción de rompeolas, control de las avenidas del río San
Marcos, correcto dragado de la bahía, ampliación de los patios
de estacionamiento de carga, construcción de espigones para
cruceros modernos y control de afluentes contaminantes, así como
la voluntad de todos los sectores para garantizar el orden, la
higiene y seguridad de los turistas y tripulantes de las naves.
LAS PROPUESTAS
En marzo del año 2001, al realizarse el Consejo de Gobierno en
esta ciudad, se presentaron dos iniciativas privadas con
propuestas para la construcción de un muelle turístico una; y
otra, de una gran obra que implique la modificación completa de
la zona portuaria. El proyecto del espigón turístico fue
realizado por un grupo de empresarios encabezados por el Ing.
Alberto Jana, y el otro por un grupo de ingenieros y arquitectos
encabezados por Oscar Imbert y Miguel Vila, entre otros. Ninguna
de estas iniciativas se cristalizó.
Posteriormente el gobierno otorgó una carta de no objeción a un
grupo de empresarios encabezados por el Ing. Abraham Selman,
quienes realizaron diseños de propuestas específicas e iniciaron
gestiones para obtener financiamiento para el proyecto.
Más recientemente, se otorgaron facilidades similares al
empresario, de origen alemán, Ludwig Alfred Maister, presidente
de la empresa Puerto Plata Cruise Port Development, el cual
presentó un proyecto completo a principios del año 2003 con un
cronograma específico de trabajo que permitiría, de iniciarse en
la fecha propuesta, contar con una de las terminales para
finales del 2004 ó principios del 2005.
El proyecto dividido en tres etapas tiene un costo total de 41
millones de dólares que serían aportados íntegramente por
Maister, un rico empresario que desarrolla uno de los complejos
turísticos más grande de la zona, el denominado Ocean World,
ubicado en Cofresí, un parque de atracciones acuáticas de
calidad mundial, con delfines, leones marinos (focas), tiburones
y más de 4 mil especies marinas con las cuales se puede
interactuar. Maister es propietario de una atracción similar en
las Bahamas.
En la tercera etapa del proyecto se pretende convertir uno de
los muelles en una especie de puerto madre, desde donde se
originen cruceros, lo que tiene la ventaja de que los barcos que
lo utilicen adquirirían la mayor parte de artículos de consumo
en la región, y los turistas deberían pernoctar al menos una
noche en algún hotel de la zona.
El proyecto comprende además una marina con capacidad para 122
yates, la cual estaría lista a finales del próximo año. Ocean
World opera de manera parcial actualmente, con las atracciones
que ya están terminadas.
El principal escollo de este proyecto ha sido la falta de
garantías de que en un plazo prudente se realizaría el traslado
de las plantas ubicadas en la bahía, lo cual es imprescindible
para que se pueda ejecutar el proyecto del puerto, en vista de
que estas generan contaminación visual, auditiva y emiten hollín
que afecta toda el área del puerto.
LAS CONDICIONES ACTUALES
Luego del terremoto del 22 de septiembre, la vieja terminal
portuaria, que data del 1920 y que sería el eje de desarrollo de
las iniciativas de interés turístico, se encuentra aún más
deteriorada en vista de que el movimiento telúrico generó una
grieta de importancia en el mismo, lo que imposibilita el
tránsito de vehículos en su interior.
Esta terminal tiene sus pilotes de soporte bastante
deteriorados, lo que indica que no estaría probablemente en
condiciones de resistir un sismo de intensidad similar al que
afectó esta zona recientemente.
La Autoridad Portuaria ha venido mejorando las condiciones de la
verja perimetral del puerto para dar una mayor seguridad a la
zona, y garantizar que no se produzca el robo de mercancía
dentro del mismo.
UN NUEVO RETO
Actualmente el puerto debe enfrentar un nuevo reto, que es el de
estar preparado para las regulaciones de seguridad que entran en
vigencia el 1 de julio del 2004, denominado ISPS, por sus siglas
en inglés de Internacional Ship & Port Facility & Security Code,
and SCLAS Amendments 2002 (Código Internacional de seguridad de
puertos y facilidades portuarias y sus enmiendas).
Esta iniciativa aprobada a raíz de los acontecimientos del 11 de
septiembre establece una serie de requisitos de seguridad para
que un puerto pueda ser certificado como seguro para el ingreso
de embarcaciones que tengan como destino posterior territorio de
los Estados Unidos y de otras naciones signatarias del mismo.
Los puertos deben contratar una Organización de Protección
Reconocida (OPR), que diseñe y ponga en práctica las medidas
necesarias que establece el código y la Organización Marítima
Internacional (OMI), así como la guardia costera de los Estados
Unidos.
Recientemente, a iniciativa de la directiva de la Zona Franca
Industrial de Puerto Plata, se creó una comisión de seguimiento
que tiene como objetivo buscar alternativas de solución a esta
problemática. Esta comisión tenía previsto reunirse la pasada
semana (martes 16) con el director de la autoridad portuaria
para elaborar en conjunto una propuesta con las acciones a
realizar.
La comisión está integrada por el presidente de la Corporación
Zona Franca Industrial de Puerto Plata, Ing. Miguel Ángel
Jiménez; la gobernadora Ginette Bournigal, el diputado Juan José
Ortiz y representantes de los navieros, de los sindicatos de
arrimo portuario, y de carga y descarga, del Colegio de
Periodistas de esta ciudad, así como de la Asociación
Empresarial y Comunitaria pro Desarrollo de Puerto Plata, entre
otros sectores.
Dentro de las medidas que establece el código está que ninguna
de las oficinas de las navieras, ni de la autoridad portuaria,
ni aduanas, puede estar dentro del puerto; la instalación de
cámaras de seguridad, control absoluto de acceso a las
facilidades portuarias, protección efectiva de la zona con un
equipo de seguridad debidamente entrenado, designación de uno o
más oficiales de seguridad; que no existan zona adyacentes desde
las cuales se pueda producir un ataque, entre otras medidas que
buscan prevenir un eventual ataque terrorista usando buques de
carga o pasajeros.
CIFRAS DEL PUERTO
Hasta
el 30 de noviembre un total de 776 embarcaciones habían tocado
el puerto local, incluyendo barcos de carga a granel, furgoneros,
yates y embarcaciones de placer, de acuerdo a las informaciones
suministradas por el administrador del puerto local.
En total durante el 2002 se habían recibido 772 embarcaciones
hasta el 30 de noviembre, y 839 al concluir el mismo, cifra que
se espera sea superada este año, en vista de que el promedio
semanal es de unas 11 naves, procedentes de diferentes países.
Este flujo de actividad ha generado un excelente nivel de
trabajo para los obreros portuarios de la zona.
El puerto local es el segundo del país, detrás del ubicado en el
municipio de Haina; concentra buena parte de las actividades de
exportación de las zonas francas de la región del Cibao, un gran
número de empresas mudanceras, las importaciones de carbón
mineral y de combustibles para las plantas que se encuentran
ubicadas en sus alrededores.
Igualmente concentra un gran flujo de embarcaciones pesqueras de
la región que suelen realizar al menos un viaje cada mes.
Este dinamismo que mantiene el puerto local podría incrementarse
de manera sustancial si finalmente se pone en marcha un proyecto
para la reubicación de las plantas que se encuentran en la bahía
y se da inicio a la construcción de una terminal acorde con los
tiempos actuales, sea de acuerdo al proyecto de Maister o
conforme a otros proyectos que han sido presentados o
recurriendo a una licitación pública
para estos fines. En cualquier caso, el potencial de la zona es
enorme, por lo que muchos entienden que no debe seguir
desperdiciándose por falta de acciones concretas que viabilicen
la modernización del puerto.
¿Qué más se puede
agregar a lo escrito por Edgar Lantigua en el año 2004? Poca
cosa.
luishcanela@gmail.com
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