Esto se vislumbra especialmente por la perdida de miles de empleos, tras la quiebra del sector Zona franca, un grupito se llena los bolsillos con los recursos del Estado, es decir, con el dinero del pueblo.
Un alcalde enriqueciendo a su familia y allegados. Ese mismo ejecutivo municipal es cuestionado por su gestión administrativa, y el partido de gobierno, a pesar de todo, lo premia con la candidatura.
Tenemos también en nuestro país un aspirante a diputado pensionado en el gobierno que además es un importante funcionario público.
Un ex regidor pensionado en la alcaldía también cobra gran suma de dinero como miembro del consejo en una empresa estatal.
Asimismo, un legislador que nunca o “pocas veces” fue al Congreso Nacional aspiraba a ser alcalde.
Contamos con paquete de diputados en Santiago como en todas las ciudades del país que nunca han levantado las manos ni siquiera para pedir permiso para i al baño y ahora quieren ser reelegido por un periodo de seis años.
Todo esto a parte de los narcotraficantes internacionales que tenemos hospedados, de los militares y policías y hasta, según dicen, funcionarios en casos de drogas.
De igual modo, le agregamos la cantidad de indocumentados en el país, empezando por los haitianos, ecuatorianos, chinos, cubanos y otros de color un poco mas claro que los del vecino país.
La crisis eléctrica, la inseguridad ciudadana, la falta de empleo, la mala calidad de la leche que se le sirve a nuestros hijos en las escuelas, la crisis en el sector salud, desorden del transito, y lo peor de todo, la indolencia de quienes han dirigido los destinos del país en los últimos años.
Hemos avanzados en tecnología y comunicación, infraestructura, turismo, pero no es suficiente.
En el país necesitamos funcionarios capaces, oposición responsable y con propuestas, autoridades judiciales independientes que primero defiendan los intereses del pueblo y no el cargo público o posición económica de otros.
Si queremos una democracia real y sincera debemos empezar erradicando las desigualdades sociales, mejorando los servicios públicos y garantizarle al ciudadano una mejor calidad de vida en todos los órdenes.
Necesitamos un sistema de gobierno “indeleble” salvo el caso que sea para mejorar. No un quítate tú pa/ponerme yo.
Esa vaina nos tiene “jo...”.
Usted, funcionario, opositor al gobierno, ciudadano común, analice nuestro punto de vista.
Díganos si es verdad el anuncio publicitario del Ministerio de Turismo que República Dominicana, “es el mejor país del mundo”.