NIEGAN RACISMO CONTRA HAITIANOS RESIDEN REPÚBLICA DOMINICANA
NUEVA YORK.- Sin importar de donde venga la postura, señalar como lo dijeron los miembros del Consejo de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, de que en República Dominicana se fomenta el racismo y el maltrato contra los haitianos es una vulgar y malsana mentira.
Pedir la aplicación en dominicana de un programa integral de lucha contra el racismo, como lo ha hecho la delegación del organismo internacional es improcedente porque más que ignorarlos, a los haitianos, se le da en la mayoría de los casos un trato adecuado.
Por sus condiciones naturales "Quisqueya la Bella" es la nación que más ayuda ofrece al pobre Haití porque en nuestros hospitales se le ofrecen todo tipo de atenciones, en nuestros campos o ciudades se les permite producir para su sustento diario y los centros de enseñanzas han estado a sus servicios.
Cierto que hay algunas restricciones, pero es natural que en un pueblo como es el dominicano tenga un marco de leyes, que por su autonomía deben ser cumplidas sin importar a quien se afecte.
Sin embargo, República Dominicana ayuda más a los haitianos que los maltratos que supuestamente se le esta dando a esos vecinos y, una gran muestra es la que se le ha estado ofreciendo luego del terremoto. Más que hablar de racismo o maltrato laboral lo que se debe reconocer es que dominicana sirve de espacio para que cientos de miles de haitianos logren lo que no pueden alcanzar en su pueblo natural.
Nadie, nadie puede aplaudir un crimen o asesinato, pero cuando un dominicano lo comente contra un haitiano su autor es definido como el representante perfecto de Lucifer, pero sí es un haitiano que lo ejecuta contra un quisqueyano esto es visto como correcto, en defensa propia o por venganza a los maltratos recibidos. Oh! que lindo suena eso.
Es penoso pero nadie en la Organización de las Naciones Unidas se atreve a resaltar las atenciones que desde los centros de salud se ofrecen a las mujeres embarazadas o enfermos del vecino pueblo. Desde hace mucho tiempo, en la ONU sólo se habla mal de "Quisqueya" porque no se da de inmediato la nacionalidad dominicana a una criatura nacida en sus entrañas de haitianos ilegales, esto no es racismo, esto es cuestión de leyes y, lo de ustedes es injerencismo.
Que rabia da que los burócratas de ese importante organismo internacional no admitan que muchas veces el dinero que hay para atender a una futura madre dominicana haya que usarlo para recibir y darle buenos tratos a una mujer haitiana que en vez de parir en su tierra, traen su criatura en los hospitales de Santiago y otros pueblos del país.
Molesta en grado extremo, que en su momento de extraños planteamiento, parte de los integrantes de la ONU hayan obviado la gran ayuda y solidaridad del pueblo dominicano con el haitiano, afectado por el terremoto del pasado 12 de enero.
Quizás, no se pueda negar que el papel jugado en esta tragedia por el presidente Leonel Fernández, tenga como meta mejorar a nivel internacional su imagen pública y allanar el camino para ser titular-sino compra la posibilidad de reelegirse en el 2012- de la Organización de Estados Americanos u otro organismo de incidencia mundial.
Sin embargo, es mezquino, es estúpido, envidioso o mal agradecido obviar la gran ayuda que ayer y en este momento han dado los dominicanos a sus vecinos marcados por la tragedia y el dolor.
Produce mal humor, que los burócratas de la ONU "no saben" que tras el terremoto que devastó a Haití, dominicana es la nación más afectada con esta tragedia ya que ha tenido que asumir el papel de solucionador de los problemas haitianos, sin tener que ver con ellos.
Se han olvidado estos flamantes funcionarios que gran parte de los dominicanos -no los que están y disfrutan del poder- viven su peor etapa socio-económica ya que no tienen recursos para enfrentar el alto costo de la vida, los efectos del desempleo, la violencia, la delincuencia, de la corrupción, del nepotismo y otras lacras que afectan a este gran pueblo.
Da rabia pero es verdad: el mal agradecido no tiene memoria; el tuerto ve lo que quiere.
Para la ONU es mejor obviar sus errores en esta situación echando culpa o cuestionando el papel de los dominicanos en torno a la problemática haitiana.
Racista y excluyente es la postura de la ONU que en la mayoría de las veces sólo se preocupa en ponerse al servicio exclusivo de los países grandes y cuando va a los pequeños es para imponer sus reglas sin saber como es la idiosincrasia o necesidades del país que interviene.
Fuente: www.caribbeandigital.tk