Opinión

 

POLITIZAR Y CRIMINALIZAR LAS PROTESTAS SOCIALES

Por: Roberto Rodríguez-Marchena
Lunes 16 de Marzo de 2009

Tentación y riesgos, las dos.

La tentación de siempre: El gobierno acusa al partido opositor de incitar, financiar y dirigir las protestas sociales. En la cabeza del funcionario público no cabe que los gobernados estén descontentos con las “acertadas políticas públicas” y se lancen a protestar.

No es de extrañar que el partido opositor se oponga a las políticas públicas que entiende equivocadas, pero la experiencia indica que casi siempre actúa con rezago y en complicidad con el poder, facilitado por el poder. La oposición aprovecha la oportunidad del descontento y su manifestación callejera para colarse/colocarse a su cabeza. Entiende que así se sitúa en mejor posición para la próxima cosecha de votos. Los sindicatos, las juntas de vecinos y vecinas, comités de amas de casa, acompañantes cotidianos de la gente, quedan, de repente, desplazados, pierden su “ganada” condición de interlocutor frente al poder.

Este proceder muchas veces ha funcionado, gobierno y oposición lo saben, pues para beneficio del gobierno, mucha gente se espanta, no quiere que sus reivindicaciones sociales sean instrumentalizadas por partidos políticos o llevadas a la confrontación política, cuando su intención es puramente económica y social. Y de ahí no pasa. La oposición gana visibilidad y, en algunos casos, legitimidad.

Pero esta resolución del conflicto social –la politización- promovida desde el gobierno y aceptada de buena gana por la oposición tiene sus riesgos: para el gobierno, que el conflicto se extienda y para la oposición, ser desbordada por los acontecimientos.

En muchas partes del mundo, la gente ha comenzado a salir a las calles a reclamar acciones de los gobiernos pues su bienestar ha sido o está siendo seriamente lesionado. Desde hace meses esto se veía venir. Varios gobiernos – Bélgica, Islandia, Letonia, Irlanda- han dimitido y otros –Grecia, Hungría, Ucrania, Rumania, Polonia, Francia (Guadalupe), España, Puerto Rico- están en apuros.

Si las dificultades económicas se prolongan y se profundizan como prevén muchos economistas hasta entrado el año que viene, el acostumbrado recurso de politizar –gobierno y oposición- el descontento social y las protestas sociales podría crear riesgos a la gobernabilidad y afectar la batalla contra la recesión, porque a criminalizarlas hay sólo un paso, el tiempo, lo que es muy peligroso.

Recién salidos de una Cumbre, en la que el gobierno dominicano buscó posicionarse ávido de escuchar y atender reclamos y urgencias de los gobernados, resulta sorprendente este desposicionamiento gubernamental hacia la beligerancia, cuando aún conserva la iniciativa política.

A mediano y largo plazo, así las cosas y como podrían estar, es políticamente más prudente mantener el descontento y la protesta en el nivel que está y buscar, el gobierno, un entendimiento/satisfacción con las organizaciones comunitarias. El gobierno debería saber que los comunitarios son mejores interlocutores que los políticos de la oposición.

Cabeza fría, cabeza fría!

 

Publicado con autorización expresa de los autores. www.perspectivaciudadana.com
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