Opinión
 

RELATO DEL ASESINATO DE LA JOVEN EN EL MILLÓN-MI COMPAÑERA

Por: Gustavo López Calderón
Martes 25 de Agosto de 2009

Casi siempre, cuando comparto un escrito, comparto una experiencia vivida o por lo menos, mi punto de vista de una experiencia ajena, pero siempre, con ese toque distintivo de la poesía escondida en mis líneas, simplemente porque ese es mi estilo, ese soy yo.
              
A diferencia de todo lo anterior, lo que hoy voy a compartir con ustedes, carece de poesía y hasta de tacto… esto tengo que decirlo, “como dos flores” y en lenguaje coloquial.
              
Anoche me junte con mi compadre Vlady en el colmado de la esquina de su casa, El millón, detrás de Issffapol…comentábamos de asuntos de trabajo y aprovechábamos para perder una manito de domino a merced de los viejos intelectuales de la zona, cuando de repente (9:10pm)escuchamos algo parecido a un disparo en la esquina, cuando me paré de la silla, pude observar como dos atracadores arrastraban a una joven por la cartera, cruzaban una calle con ella… me paré “huyendo”, fui a mi carro, busque mi arma (si!, siempre ando armado, aunque nunca se note, pero mierda!, hay que nivelar este pleito contra el crimen…sorry…) y salí corriendo a auxiliarla.
              
Al doblar la esquina, los atracadores huían a no más de 20 mts. En línea recta, pero en el medio de la calle, en el frío pavimento, ya la joven boca abajo, cartera en mano, sobre su propio charco de sangre… en ese momento, me tiré al piso, le pasé la mano por la cabeza, intenté calmarla y hablarle, mientras sus últimos respires de vida se escapaban en mis manos y las palabras de Dios que le susurraba una testigo a lo que yo le pedía, por favor, todavía no la entregues.
              
Pasaron unos laaaargos 5 minutos en lo que yo le entregaba la cartera y pertenencias a Vlady, quien de manera tenaz buscó su cédula para saber su nombre, encontró su celular en la misma cartera y empezó a llamar a alguien relacionado con la joven… me pare, le grite: Vlady!, atiéndela, voy a buscar el carro.
              
Cuando llegué, ya habían abierto las puertas de una jeepeta y nos fuimos al Centro Médico Dominicano que está al cruzar la Nuñez… todos reaccionaron en tiempo record, un testigo ya había llamado un familiar que es cirujano (excelente!) , mientras yo le abría las puertas de
cirugía a los enfermeros, no pasaron 30 segundos.

Cuando irrumpía fugaz el cirujano, no para salir 6 minutos después a decirnos que había muerto de un disparo en el pecho que le perforó una artería del corazón y el pulmón derecho y para rematar, un disparo que le atravesó el cráneo… la hermana menor de lo joven, no solo presenció el hecho desde su balcón, sino que estalló en llanto al momento de la noticia del doctor.
              
Y yo, yo… calmaba mi interior para no gritar y llorar y tratar de mantener cierta calma… me arrancaron una vida, me dejaron impotente y yo, no conocía a Keysha.
              
Criticamos mucho a la policía, pero no puedo hacerlo en esta ocasión, llegaron dos unidades del CSI local, más de 35 agentes, un general y un fiscal, todos, absolutamente todos, tremendamente colaboradores, fue un alivio para mi, ver la forma en que se están manejando hoy en día, por lo que pudimos aportar, lo que pudimos compartir, estoy seguro de que los van a agarrar, ya que son dos ladroncitos reincidentes de la zona, atracando a muchos en el mismo sitio, incluida mi mujer.
              
Creo que los van a encontrar y creo que van a hacer lo que es políticamente y religiosamente incorrecto, pero lo humanamente debido… sembrarle grama a la tierra que los va a cubrir.
              
Me siento impotente, me siento angustiado, me preocupan mis hijos, me preocupa mi país, porque es mío!, no nací aquí, pero el me adoptó y lloro cuando se descontrola… Dios y muchos de ustedes saben, que yo he pasado por situaciones de mucha tensión, difíciles, etc…, pero nunca había estado tan cerca de un atropello tan infame… por una cartera, que Keysha nunca soltó.
              
No sé ni como terminar la historia, me uno al dolor de su familia, todavía no he llorado, me he portado como un hombrecito… pero creo que antes de compartir esto con ustedes, ya me habré vuelto una “caca”, porque ahora es que me podido sentar y asimilarlo todo.
              
Los asesinos no tienen derechos, no son humanos, me cago en ellos responsablemente, que los maten!, como dijo Freddy Beras muy conmocionado: “no entreguen sus armas!”, alguien tiene que actuar, no podemos vivir con miedo, yo soy un hombre y como dijo una vez el papá de Vlady: “mijo, la cárcel se hizo para los hombres”…yo simplemente pido por el alma de esa niña y grito al cielo:
              
COÑO!!!, no más.
                


 

 

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