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Violencia y Abusos: Mal Cultural y de Poder que la Sociedad Tiene que Detener

Ultima Actualización: miércoles, 25 de noviembre de 2020. Por: Roque de León B

Por: Roque J. de León B.

Para muchas personas, hablar de violencia y abusos puede parecer una moda del momento; pero cuando volvemos la mirada hacia atrás nos damos cuenta que esos fenómenos están íntimamente adheridos a la cultura de nuestros pueblos.

 

Aunque podemos desarrollar un artículo enfocando este tema a nivel general, en esta oportunidad delimitaremos su enfoque sólo a República Dominicana.

 

Recordamos que con la llegada de los españoles a nuestra isla "en el año 1492" y la exterminación de nuestros aborígenes Tainos que la habitaban, por parte de estos, se marca el inicio de la violencia y el abuso en la misma.

 

Estas acciones están representadas en los maltratos que recibían las personas que se resistían a la esclavitud a que eran sometidas para las actividades de: explotación agrícola, minera y la construcción.

 

Ese nivel de violencia y abusos tuvo su clímax en el hoy Santo Domingo, donde en un reducido lapso de tiempo el "número de habitantes nativos fue recibido de 250,000 a sólo 14,000 personas".

 

No voy a detenerme en la historia, pero es necesario que recordemos que en nuestro país todas las contiendas y pugnas desarrolladas por "ideales", intereses y manejo del poder han estado matizadas por los actos violentos y abusivos.

 

Podemos reseñar los sacrificios hechos por nuestros héroes en la conquista de la soberanía nacional (Independencia y la Gesta  Restauradora). También las subsiguientes luchas entre los caudillos internos hasta llegar a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, la más sangrienta, violenta y abusiva de todos los tiempos en República Dominicana.

 

El fin de esa cruenta dictadura lo marca el asesinato de Las Hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), el día 25 de noviembre del año 1960.

 

En honor a ellas, "la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) con su resolución No. 54/134 del día 17 de diciembre del año 1999, designa la fecha de la ejecución del crimen como "Día Internacional de la Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer".

 

Eso no es suficiente si analizamos que desde el 3 de agosto del año 1960 hasta el año 1966 nuestro país intentó avanzar y para ello debió soportar once presidentes con sus grupos, un golpe de Estado, una Guerra Civil y como si fuera poco, una Intervención de los Estados Unidos de América.

 

Ese período marca un nuevo estilo dentro de la cultura de violencia y abusos justificados en la búsqueda del control y administración del poder político en nuestro país, por grupos nacionales y extranjeros.

 

Con la imposición como presidente del Dr. Joaquín Balaguer Ricardo en el año 1966 se inicia la nueva modalidad de violencia y abusos desde el poder que permanece hasta hoy.

 

En su primera etapa esa nueva modalidad se destaca por la  violencia y abusos de:  persecución, exilio político y muerte de las personas que diferían del accionar de quienes administraban las instituciones del Estado; censura a la libertad de expresión y difusión del pensamiento (muerte de periodistas), incremento del estado de corrupción, falta de independencia de los Poderes del Estado, ausencia de institucionalidad, institucionalización de la impunidad y el robo de las elecciones.

 

La segunda etapa se distingue por: respeto parcial a las libertades públicas; crecimiento exponencial de la corrupción administrativa, narcotráfico, lavando de activo e institucionalización de la impunidad; incremento del caudillismo político, desigualdad en la aplicación de justicia y el incremento de la falta de independencia de los Poderes del Estado.

 

Pero el mayor reflejo de violencia y abuso contra la sociedad se identifica en el uso desmedido de los recursos del pueblo para financiar un alto porcentaje de los medios de comunicación y comunicadores del país, para manipular la población a favor de la clase gobernante.

 

La violencia y los abusos los califico males culturales y de poder en nuestra sociedad, porque como queda demostrado en este escrito son costumbres impuestas e institucionalizadas por la clase política para alcanzar y mantener la administración de los bienes e instituciones del Estado.

 

Los ciudadanos, poseedores del poder soberano estamos llamados a detener los: feminicidios, embarazos en niñas y adolescentes, matrimonios en menores de edad; de igual manera los abusos contra la mujer, intrafamilar,  infantiles, contra los ancianos, entre otros.

 

La detención de esa cultura de la violencia y los abusos sólo la lograremos cuando nos concienciemos de que las autoridades no se eligen por pasión o fanatismo, sino por su perfil y capacidad para establecer, cumplir y hacer cumplir las correctas políticas, reglas y normas por las que se rige la sociedad.

 

ROQUE J. DE LEÓN B. (MAE)

DIPLOMADO EN COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL

MIEMBRO DEL: SNTP Y SINLOPP