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Libros prestados que no regresan a la biblioteca (1 de 2)

Ultima Actualización: sábado, 03 de julio de 2021. Por: juan ventura

Vengo de una familia muy humilde y honorable, en donde ambos padres eran analfabetos y de mis hermanas la que más alcanzó escolaridad fue hasta el quinto curso de primarias.

Por: Juan Ventura

Vengo de una familia muy humilde y honorable, en donde ambos padres eran analfabetos y de mis hermanas la que más alcanzó escolaridad fue hasta el quinto curso de primarias.

No se puede creer en profesionales e intelectuales sin biblioteca como obras de consulta.

Rufino Martínez sostenía “Se comienza leyendo a todo el mundo, sin saber uno distinguir la calidad de lo leído, pero corrido el tiempo y ya madurado el juicio y formada algo así como una conciencia crítica, se acaba por no leer a todo el mundo“.

He mantenido desde hace más de cincuenta años un ritmo de lecturas constantes, asiduas y sistemáticas. Comencé haciendo mi biblioteca con las mascotas viejas y libros de textos escolares. De vez en cuando compraba un libro.

Para nadie es un secreto la crisis que vive el libro impreso. La lectura de libros conlleva a formar una biblioteca. Vemos cómo han ido desapareciendo las grandes librerías locales y nacionales, producto de las crisis económicas y de valores que vive la sociedad y el no incentivo a las lecturas. No han recibido el apoyo y sostenimiento de los ministerios de Educación y Cultura por no existir una política al mantenimiento y desarrollo de las mismas.

A los jóvenes de mi generación, el presidente de la República Lic. Joaquín Balaguer Ricardo les cerró las puertas de conseguir un empleo en el tren administrativo si no estaban de acuerdo con su Gobierno.

Vengo de una familia muy humilde y honorable, en donde ambos padres eran analfabetos y de mis hermanas la que más alcanzó escolaridad fue hasta el quinto curso de primarias. Desde temprana edad ellas abandonaron los estudios y tuvieron que lanzarse al trabajo productivo por la estrechez económica de la familia.

Mi madre, siempre se preocupó en que fuera a la escuela a educarme. Ella murió el 7 de noviembre de 1963, cuando tenía 10 años de edad. Siempre recibí la protección y ayuda económica de mis tres hermanas, para que continuará hacia adelante en los estudios. Así lo hice siempre en mi vida de estudiante.

Debo de confesar y destacar, que recibí la gran ayuda de un amigo y sin ese amigo no hubiese llegado a ser nada en la vida. Se llama Lic. Hipólito López Castillo (a) Blanco, hoy en día es un reputado abogado y profesor, quien ayudó a la gran mayoría de jóvenes que habían abandonados sus estudios en el barrio y dándole clases de reforzamiento de gramática, matemáticas e inglés en la cocina de la casa de sus padres y reintegrándose éstos a las aulas.  Así como también, del Lic. Cándido González Guzmán (fallecido) me enseñó álgebra y matemáticas cuando estaba en octavo curso. La familia Núñez, compuesta de José, Eleuterio (a) Tellito y Rafael Núñez me trataban como uno más de la misma. En esa casa escuchaba a la una y media de la tarde, las alocuciones del profesor Juan Bosch, por el Programa del PRD, Tribuna Democrática, a través de Radio Comercial, de Santo Domingo, en la década del 70, después de la llegada al país desde Benidorm, España.

En ese entonces, Hipólito López Castillo era la persona que más nivel educativo e intelectual tenía en el barrio y poseía la mayor cantidad de libros del barrio. Me convertí en uno de los muchachos que siempre andaba con Hipólito López Castillo y visitábamos asiduamente la Biblioteca de la Sociedad Cultural Renovación, fundada el 7 de mayo de 1928, atendida por el bibliotecario José Gilbert Suero, hermano del héroe nacional don Gregorio Urbano Gilbert Suero.

La primera vez que visité en compañía de José Manuel Oliva Ulloa una casa de familia en Puerto Plata, en donde vi una biblioteca con más de 150 libros, fue en casa del profesor y hoy en día, poeta, lingüista, gramático y escritor Lic. Guillermo Antonio Pérez Castillo.

Me crié, desarrollé y eduqué en un barrio pobre Los Callejones (hoy en día Ensanche Dubocq), de Puerto Plata. Hoy en día, dicha barriada se ha convertido en uno de los barrios de la ciudad de Puerto Plata, que más profesionales y técnicos ha dado en las diferentes áreas del saber humano.  Allí fundamos el Club Deportivo—Cultural Gregorio Luperón, el 12 de abril de 1968, que, por cierto, cumplió 53 años de su fundación