Hacia el despeñadero moral

Ultima Actualización: domingo, 30 de noviembre de 2025. Por: Luis Henriquez Canela

Las plataformas digitales han abierto una puerta que, lejos de ampliar el diálogo, ha permitido que la vulgaridad se convierta en norma y no en excepción. La grosería, el irrespeto y la provocación ya no son deslices: son contenidos monetizables.

¿Hacia dónde se encamina una sociedad que diluye los valores esenciales de la convivencia?

¿En qué punto dejamos atrás la empatía, la tolerancia, la solidaridad y el buen decir?

Si lo que paga es insultar, entonces ese será el camino. La degradación moral opera como una carcoma silenciosa que muerde los cimientos de nuestra vida colectiva. Y lo más alarmante: mientras más indecencia se expone en las redes, más likes, más alcance y más dinero genera.

La vulgaridad se expande, el menosprecio por el otro se naturaliza y el discurso agresivo se celebra. ¿Qué sociedad estamos construyendo para las próximas generaciones? Una sociedad enferma, individualista y grosera, donde el ruido desplaza al criterio.

Cuando el insulto se convierte en norma y además monetiza, educar en la dignidad, el respeto y el decoro se vuelve una tarea cuesta arriba. Tristemente, en el ecosistema digital actual, la decencia no paga. Pero eso no significa que no valga.