Puerto Plata Covid-19 | 25/10/2021 | Infectados 10127 | Fallecidos 165 | Recuperados 9657 | Click Para Más detalles

Justiniano Martínez: connotado profesor, abogado y ciudadano ejemplar (2 de 2)

Ultima Actualización: miércoles, 15 de septiembre de 2021. Por: juan ventura

Fue hecho preso en varias ocasiones y en la última permaneció preso durante once meses y muerto en la ergástula trujillista.

Fue él uno de los fundadores de la Sociedad Cultural Renovación, de Puerto Plata, el 7 de mayo de 1928.

Luego, se inscribió en la Universidad de Santo Domingo como estudiante libre y allí completó sus estudios universitarios.

Se graduó de licenciado en Derecho en la Universidad de Santo Domingo, en el año 1931.

Adquirió una sólida formación jurídica. Cuando redactaba su escrito de defensa era preciso, conciso y concordante.

Llegó a escribir discursos políticos para ser leídos por amigos suyos.

Era de cuna humilde. Que basándose en el esfuerzo y el sacrificio adquirió una sólida formación profesional e intelectual

Casó con Lucila A. Romero Correa de Martínez (nació en Puerto Plata, el 31 de octubre de 1891, hija de Francisco Romero y Elodia Correa. Murió allí el 24 de febrero de 1959). Procrearon dos hijos: Nereida y Marisol Martínez Romero.

Tuvo otros hijos con diferentes mujeres, como fueron: Flora (murió), Franklin Baltasar (a) Taty (murió), Miguel Ángel (médico), Rosario, Antonio (a) Tony (murió) Martínez.

Supo criar y guiar a sus hijos. Muy recto en las actuaciones de la crianza de éstos.

En la ciudad de Puerto Plata ejercicio por muchos años su profesión de abogado con brillantez y honestidad. Fue su secretario en su Oficina de abogados y notaría, el señor Alejandro Sánchez Messón.

Mantuvo estrecho vínculo de amistad con los señores: Dr. Rafael Vásquez Paredes, Dr. Manuel Vicente Polanco Billini, Dr. Pablo Juan Brugal Muñoz, Lic. Amiro Pérez Torres, Lic. Germán Ornes S., Lic. Carlos Tomás Nouel Simpson, Dr. Carlos Manuel Finke González, entre otros.

Los hermanos Arturo Santiago Gómez (1894—1951) y Felipe Santiago Gómez, cuando estaban vivos, lo protegían siempre de la asechanza de los calieses en contra del Licenciado M. Justiniano Martínez, que se le mantuvo vigilado.

Se inició en la masonería a través de la Respetable y Benemérita Logia Restauración No. 11, de Puerto Plata, el 20 de enero de 1932. Allí fue ascendido al grado de Compañero Masón, el 19 de junio de 1937.

Por sus posiciones verticales en contra del régimen dictatorial de Rafael Leonidas Trujillo Molina (1891—1961) fue hecho preso en varias ocasiones y en la última permaneció preso durante once meses y muerto en la ergástula trujillista.

De vestir impecable. Le gustaba vestirse de traje blanco. Usaba como transporte el coche. Su cochero favorito era don Pablo Ortiz Logroño.

Era serio, responsable, puntual y honesto. Lleno de un anecdotario digno de ser recogido en un libro.

Mantuvo un célebre pugilato con el alguacil José Domínguez Pecunia (a) Tutú Domínguez por el amor de Lidia Cambiazo, que pudo haber terminado en un duelo entre los involucrados, que felizmente terminó en un “pacto de caballero”.

Su nombre deberá de figurar al lado de éstos connotados abogados puertoplateños, que prestigiaron la toga y el birrete: Licenciados: Fidelio Despradel, Wenceslao Quezada, Abigail Montas, Pedro Germán Ornes S., Amiro Pérez Torres, Félix María Nolasco, Armando Rodríguez Victoria, León Herrera. Arturo Santiago Gómez, Leopoldo Reyes y Reyes, Carlos Tomás Nouel Hilton Nataniel Miller, Henry Emmanuel Ashton, Carlos Grisolía Poloney.

Así como también, los doctores: Sebastián Rodríguez Lora, Felipe Santiago Gómez, Luis Augusto Ginebra Hernández, Víctor E. Almonte Jiménez, Hugo José Villanueva Santos, Narciso Llibre Quintana, José Sixto Ginebra Henríquez, Juan Pablo Brugal Muñoz, Luis Eugenio Senior, Carlos Manuel Finke G., Francisco J. Almonte Jiménez, Augusto Flavio Rafael Sosa, entre otros.

Fue denunciado de tener armas de fuego en su hogar y hecho preso. Amén de su oposición a la dictadura de Trujillo.

El Lic. M. Justiniano Martínez murió en la cárcel San Felipe de Puerto Plata, a consecuencia de torturas sicológicas, el 15 de mayo de 1959